martes, 9 de abril de 2013

Chicos dejan el colegio para trabajar

Abandonar las aulas para dedicarse a una actividad comercial, muchas veces informal, es la realidad de muchos de nuestros estudiantes de secundaria. Si bien alcanzan una estabilidad económica a través de un negocio, muchas veces esta es pasajera y sus niveles de ingreso nunca apuntan a ser altos, trayendo consigo serias con- secuencias para él y su entorno.

Según el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), solo el 40% de los alumnos en América Latina que estudia secundaria, concluye sus estudios, el 60% restante deja el colegio por múltiples causas, entre las que destacan problemas económicos y desinterés.

El docente de ESAN, en Gestión Educativa y Recursos Humanos,* Aldo Pissani*, indica que el adolescente que abandona las aulas casi siempre tiene dificultades para aprender, goza de pocos éxitos académicos, no tiene un modelo a seguir, proviene de hogares disfuncionales con problemas económicos y sus maestros no asumen una tutoría para afrontar el problema.

“El menor percibe esta realidad, suma sus propios fracasos y entonces renuncia a la posibilidad de alcanzar su mayor potencial. El problema es que este joven tiene después mayor probabilidad de ser un futuro desempleado o dedicarse a la informalidad”, sostiene. Asegura que trabajar, cuando se tiene que estudiar, es un error grande, ya que el mundo laboral actual exige personas preparadas.

“De hecho encontrarán trabajo, pero este ni siquiera exigirá un nivel académico promedio y los jóvenes vivirán siempre supeditados a las exigencias de los demás. O recurrirán a otras herramientas para sobresalir, como sacar un brevete y dar ser- vicio a pasajeros. El problema es que en las pistas no llevarán esos valores de respeto, responsabilidad y civismo que tendrían que haber aprendido en las aulas”, enfatiza.

OTROS RESPONSABLES

Pissani indica que los maestros deben hacer un seguimiento académico de sus alumnos, lograr que participen más en clases para que se sientan más involucrados con sus estudios.

“Antes, el aprendizaje se medía por el Coeficiente Intelectual (CI), ahora se mide por sus habilidades y son los padres y profeso- res quienes deben explotar esas capacidades”, indica.

Los padres deben vigilar el progreso escolar de sus hijos, ayudarlos a superar pequeños fracasos y recordarles la importancia de contar con una buena educación en el futuro.

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